¿Alguna vez has pensado en estar al frente de un escenario y recitar un poema y todavía observar a tu público si te prestan atención? Bueno, es particular que muchos casos así han acabado con un pánico escénico; pero ahora olvídate de eso. Te invito a que leas mi trabajo para reconocer algunos aspectos que poseen tornillo flojo para que los ajustes.
Bien, para concluir, te recalco para aconsejarte que primero debes de leer para ser un buen declamador. Si tú tienes ese don, podrás escupir en la cara al pánico escénico. Sólo con tus herramientas lograrás, si no te rindes, a ser reconocido por tu talento.
Este es un poema mío, desfruten:
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